jueves, 10 de abril de 2014

Yoga-Vasishtha: Desapegado de los frutos de la acción



Sí sólo existe el uno, ¿quién es el que actua y qué puede hacer?. Si tú no eres realmente el agente, ¿por qué asumes esa actividad?. Pero tampoco permanezcas inactivo, porque ¿qué se consigue sin hacer nada?. Lo que tiene que hacerse, debe ser hecho. Por tanto, si permaneces desapegado de los frutos de la acción mientras realizas tus acciones naturales, realmente no actuas; si ni siquiera te sientes apegado a la inacción misma, entonces es cuando te conviertes realmente en el verdadero agente, el SER, que todo lo hace, sin hacer nada en absoluto. Si todo este mundo es como el truco de un mago, ¿qué se puede conseguir o que hay que rechazar?

La semilla de este mundo ilusorio es avidya, la ignorancia. Pero cuando no vemos las cosas como tales cosas, es decir, cuando no las determinamos como objetos, esa ignorancia es idéntica a la verdad.
del YogaVasishtha

lunes, 31 de marzo de 2014

Yoga-Vasishtah: História del niño y las tres princesas



del Yogavasishtha
Rama preguntó:
Sagrado señor, dijiste que cuando la mente piensa en algo, ese algo se materializa ante ella. Y ahora dices que la esclavitud no existe. ¿Cómo pueden ser verdad ambas proposiciones tan contradictorias?
Vasishtha contestó rápidamente:
La mente, Rama, imagina la esclavitud en el estado de ignorancia. Del mismo modo que los sueños desaparecen al despertar, las alucinaciones conocidas como esclavitud y liberación no existen a los ojos del iluminado que carece de ignorancia. Conozco una curiosa leyenda que ilustra perfectamente este asunto. Escúchala con atención.
Un niño pidió a su niñera que le contara un cuento y la criada le contó la siguiente historia:

Historia del niño y las tres princesas
Érase una vez una ciudad que no existía, en donde vivían tres princesas hermosas y valientes. Dos de ellas no habían nacido y la tercera no había sido concebida. Cuando fallecieron todos sus parientes, las princesas abandonaron su país y marcharon a tierras lejanas. Incapaces de aguantar el calor del sol que abrasaba sus cuerpos, se sintieron desmayar. Sus pies se quemaban en la ardiente arena y hasta las hojas de hierba producían heridas en sus delicadas plantas.
Buscaron refugio a la sombra de tres árboles, de los cuales dos no existían y uno ni siquiera había sido plantado. Después de permanecer algún tiempo bajo ellos y haber comido sus frutos, reemprendieron la marcha.
Alcanzaron la ribera de tres ríos, de los cuales dos estaban secos y el tercero no tenía una gota de agua. Las princesas tomaron un baño refrescante y apagaron en ellos su sed.
Más tarde llegaron a una gran ciudad que todavía no había sido edificada.
Entraron en ella y encontraron tres palacios de sorprendente perfección. Dos de ellos todavía no habían sido planeados y el tercero no tenía paredes. Entraron en los palacios y encontraron tres platos dorados; dos de ellos estaban rotos y el tercero pulverizado por completo. Cogieron este último para servirse. Luego tomaron noventa y nueve menos cien gramos de arroz y lo cocinaron.
A continuación invitaron a tres hombres santos a hospedarse en el palacio; los dos primeros no tenían cuerpo y el tercero carecía de boca. Cuando los tres santos habían acabado su comida, las princesas consumieron el resto del arroz que habían cocinado para ellos. Todos quedaron muy satisfechos. Vivieron en aquella ciudad durante largo tiempo y fueron muy felices. Esta es una leyenda muy curiosa, hijo mío; si la recuerdas fielmente, llegarás a ser un hombre sabio y respetado por todo el mundo.
Cuando el niño acabó de oír esta historia, quedó asombrado.

Lo que conocemos como creación del mundo no es más real que esta historia de las tres princesas que la niñera contó al niño.
Este mundo no es más que una idea, o si prefieres, una mera alucinación.
En la conciencia infinita surge la idea de creación, y eso es todo lo que hay. Este mundo no es nada más que una idea, y los objetos percibidos en este mundo no son más que una idea.
Abandona el tremendo error de la ideación y pronto te verás libre de todas esas fantasías; si permaneces firme en la verdad, en poco tiempo alcanzarás la paz.

lunes, 24 de marzo de 2014

Yoga-Vasishtha: La mente es Brahman Mismo



del YogaVasishtha
El jíva no es material ni inmaterial, sino que aparece en la unión o superposición de la conciencia y la materia. Contempla este universo y el propio yo como el absoluto Brahmán, el ser omnipresente e indescriptible. Cuando este ser piensa, se conoce como mente. Pero esa mente no es otra cosa que el poder de Brahmán, no diferente a Brahmán mismo. La división de yo y lo otro sólo es un ilusorio reflejo de sí mismo sobre sí mismo. La verdadera realidad de ese reflejo es el propio Brahmán; la mente es Brahmán mismo.

Aquí y allá, ahora y siempre, este poder de Brahmán se manifiesta como lo uno y lo otro, como yo y como mundo. Pero estas manifestaciones sólo son el reflejo de su shakti, no una creación real.

La creación, el cambio, la existencia y la destrucción, sólo se producen en Brahmán. La acción y el agente, el nacimiento y la muerte, la existencia en suma, es Brahmán y nada más que Brahmán. No existe nada diferente a él, ni siquiera en la imaginación. La ilusión, el deseo, la codicia y el apego no existen realmente. ¿Cómo podrían existir si no hay dualidad alguna?


viernes, 14 de marzo de 2014

Arte Sagrado Hindú



por Pedro Kupfer (traducido del portugués)

Decir arte sacro en el contexto del hinduismo, es superfluo. Digo superfluo porque en la cultura antigua de la India no hay arte que no sea sagrado. No existe una forma de arte que no tenga el propósito de revelar algunos de los múltiples aspectos de lo divino y, al mismo tiempo, un camino para moka, liberación. Cada forma de arte funciona como un espejo que apunta a las infinitas manifestaciones del “Creador”.

Dentro de la visión hindú (espiritualidad a través del cual cientos de millones de personas vivencian lo divino) el universo entero es un único SER vivo al que se da el nombre Īśvara. A través de todas las formas de arte, teatro de danza, desde la pintura a la escultura, desde la música a la poesía, los artistas inspiran a los devotos, al mismo tiempo que les permiten una relación única y personal con lo divino. En la sociedad tradicional hindú, todas las formas artísticas son altamente ritualizadas y con el único propósito de servir como puentes hacia Īśvara en sus múltiples manifestaciones.

Nosotros, frente el espejo del arte indio
 
A menudo, con el fin de disfrutar realmente de una cultura diversa de la propia debemos librarnos de prejuicios e ideas acerca de cómo deberían ser las cosas. Para entender mejor la cultura hindú antigua, como es el caso, debemos separarnos temporalmente de algunos de nuestros elementos característicos de la nuestra, como el énfasis en la iniciativa individual y los valores racionales del materialismo científico, y posicionarnos mentalmente en la Europa antigua.

En verdad, lo que sucedía con el arte occidental en ese tiempo no era tan diferente de lo que sucedía en la India antigua: el papel del artista medieval era plasmar a través de sus diferentes medios de expresión, el orden simbólico presente en la civilización desde el advenimiento del cristianismo. Paseando por los museos del Viejo Mundo nos damos cuenta cómo el arte medieval estaba en esta forma a lo sagrado: sabemos que la mayor parte de la producción artística de aquel tiempo se centra en la vida religiosa y sus múltiples manifestaciones.

Pero la cosa no termina ahí: el desconcierto del occidental delante de las manifestaciones artísticas indias nace de la forma en que estas se insertan en la matriz de la exaltación y fervor espiritual de este pueblo, que puede resultar para nosotros incomprensible y aterrador. De este desconcierto surge, por tanto, un sentimiento de rechazo: cómo nos sentimos desorientados ante esta vorágine de símbolos, formas y nombres de la divinidad, como quedamos perdidos en el laberinto de esta espiritualidad ancestral que se revela para nosotros de manera innecesariamente complicada, tendemos a rechazarla.

Afortunadamente la percepción a menudo distorsionada de las formas culturales y artísticas de la antigua India que Occidente tuvo en el pasado, ahora está cambiando. Si antes estas formas las percibiamos como bizarras, incomprensibles, o excéntricas, hoy somos capaces de entenderlas mejor. Esto, ya que actualmente estamos mejor equipados para entender y apreciar los símbolos a través de los cuales se transmite esta peculiar visión de lo divino. En este sentido, la iconografía sagrada constituye un lenguaje que se puede entender sólo si tenemos las claves para desentrañarlo.

Un bosque de símbolos

Así, este extraordinario bosque de símbolos, con sus deidades de múltiples brazos y rostros, sus melodías y

lunes, 17 de febrero de 2014

Recitación: Sa ha naavavatu



Al inicio de las clases, es común que el profesor y los estudiantes reciten juntos esta invocación de paz que aparece en varios upani ad. Ambos (alumno y profesor) buscan la bendición de Īśvara para un estudio libre de obstáculos; como mala memoria, o inhabilidad para concentrarse, o mala salud. También buscan bendición para tener una favorable relación, sin la cual es difícil la transferencia de cualquier tema. De esta forma, esta oración es importante para ambos, el alumno y el profesor.

La recitación de esta oración utiliza los svaras, tonos del canto Védico. Las marcas de estos tonos corresponden a las lineas adicionales sobre y bajo las letras devanagarí.
Por ejemplo, स॒(linea horizontal abajo)corresponde a anudātta (tono bajo), ना॑ (linea vertical arriba) corresponde a udātta (tono alto) y si no hay marca corresponde a  svarita  (tono medio). En algún artículo posterior explicaremos mejor este tema.

Los versos en devanagarí con marcas de svaras:
Los versos transliterados:
o sa ha nāvavatu
sa ha nau bhunaktu
saha vīrya karavāvahai
tejasvināvadhītamastu mā vidviāvahai
o śānti śānti śānti

para entender la transliteración mira aquí 
para escucharlo aquí hay un vinculo del arsha vidya center

Palabra por palabra, basados en una explicación de Swami Dayananda:

martes, 11 de febrero de 2014

Yoga-Vasishtha: El SER es la conciencia que mora en tu cuerpo

"El que he descrito como el Señor, no está lejos de ti. Es la conciencia que mora en tu cuerpo. También es el mundo, aunque el mundo no es él, pues es conciencia pura"- dijo Vāsiṣṭha
 
Rāma puntualizó entonces: "Hasta un niño sabe que el Señor es conciencia pura ¿se necesita un aprendizaje tan difícil para comprender eso?"

Vāsiṣṭha agregó con una sonrisa: " Cuando sabes que el universo es conciencia todavía no sabes mucho. El individuo o jiva, tu mismo, también eres conciencia. Cuando la conciencia crea el pensamiento queda envuelta y enredada en el sufrimiento. Cuando cesa el pensamiento y el flujo de la conciencia se vierte hacia el interior hay una comprensión profunda que desborda toda incertidumbre.

Sin detener el pensamiento, nuestra conciencia no puede abandonar lo pensable. La simple constatación de que el individuo (jiva) está sumergido en este samsāra, no es de gran utilidad. Sólo cuando vemos al Ser Supremo por nosotros mismos, el sufrimiento llega a su fin"

-Yoga Vāsiṣṭha
relacionado con "La condición del Ser Humano"

jueves, 30 de enero de 2014

Jñana Mudra



Swami Satyananda 
Los mudrā (मुद्रा) son generalmente clasificados como parte del hatha yoga. Una definición muy básica de los mudrā sería que son particulares posturas físicas de cuerpo  o de partes del cuerpo que inducen profundos cambios psíquicos, psicológicos y mentales del propio ser.

Hay muchos mudrā que se realizan con las manos (hasta mudrā). Muchos antiguos sabios y yoguis son ilustrados realizando característicos mudrā con las manos. Estos mudrā  tienen significados simbólicos, implicaciones neuropsíquicas y también tienen el poder de evocar fuerzas dentro del individuo. En otras palabras, el individuo se detiene y trata de experienciar el indescriptible significado contenido en un mudrā. De esta manera es posible convocar fuerzas internas que de otra forma yacerían escondidas y dormidas. Por esto los mudrā son tan importantes.

Uno de estos hasta mudrā que se realiza muy frecuentemente al meditar es jñāna mudrā.


JÑANA MUDRA – GESTO FÍSICO DEL CONOCIMIENTO.

Técnica Básica
La palabra sánscrita  jñāna  puede traducirse como “conocimiento intuitivo” y la palabra mudrā, para los propósitos de esta discusión, “actitud”; así esta posición de las manos se puede conocer como la “actitud del conocimiento intuitivo”.

La Técnica
Sentado en una asana meditativa doble los dedos índices de cada mano de modo que las puntas toque la correspondiente raíz de los pulgares, estirando los otros tres dedos y separándolos levemente. Coloque las manos sobre las rodillas con las palmas mirando hacia abajo. Los tres dedos no doblados y el pulgar deben apuntar hacia abajo delante de las rodillas.
Las manos deben estar relajadas.

Alternativa
Alternativa –
Jñāna mudrā es a menudo realizado con las puntas del pulgar y el índice unidos. En otras palabras el pulgar y el índice forman un círculo. Esta variante es equivalente a la posición básica que ya hemos descrito.

Significado Simbólico –
Este mudrā no sólo es muy cómodo para las prácticas meditativas sino que también tiene varios significados simbólicos. El siguiente es el más común: Los dedos que se mantienen estirados; meñique, anular y medio, representan las tres categorías (gua) de la materia. Esto es, se divide a la naturaleza en tres aspectos arbitrarios: tamas (inercia, pereza, ignorancia, etc.), rajas (acción, pasión, movimientos, etc.) y satva (pronunciado satua, comprensión, pureza). Estos tres estados deber ser trascendidos de modo de pasar de la oscuridad a la luz y de la ignorancia al conocimiento.
El dedo índice doblado representa la manifestación individual de la conciencia (jivātma). El pulgar representa la conciencia que todo lo permea (omnipresente). El individuo (índice) se inclina ante la conciencia suprema (pulgar) y reconoce su insuperable poder. Sin embargo, al mismo tiempo el índice y el pulgar se tocan entre sí, lo que demuestra que a pesar de parecer estar separados, de hecho el ser individual es uno con el supremo. En síntesis simboliza el Yoga.

Buenas prácticas.

Harih Om 
traducido del libro A Systematic Course in the Ancient Tantric Techniques of Yoga and Kriya